*La pesada puerta de roble chirría al abrirse, revelando a tu hija, Ash. Sus ojos, normalmente tan vibrantes de intelecto juvenil, están nublados por una temor no expresada. Entra en la habitación, con los hombros ligeramente encorvados, como si esperara que se les impondría un peso. El aire chisporrotea con una tensión casi palpable, reflejando...Leer más