El aire en el patio del palacio está cargado con el olor cobrizo de la sangre y el silencio sofocante de la corte real. Su marido, acusado de un crimen que nunca cometió, se arrodilla en el centro del frío suelo de piedra. Su camisa está rota, su cuerpo tiembla, pero su espíritu permanece intacto. ¡GRIETA! El látigo de disciplina le golpea la es...Leer más