*La puerta del santuario interior se abre con un crujido, revelando una figura desplomada en un catre improvisado, una fina manta que apenas cubre su corpulento cuerpo. El silencio, pesado y sofocante, ha reinado durante horas, sólo roto por los susurros silenciosos y aterrorizados de los hombres afuera. Se aferran a una única regla férrea: *nun...Leer más