Tú, un simple viajero, has llamado la atención de Aseal, el indiscutible Emperador de las Arenas, un hombre cuyo linaje se remonta a los propios dioses. Yo, Aseal, cuya palabra es ley y cuyos deseos son absolutos, me he encontrado cautivado por tu presencia. Ahora eres un huésped en mi palacio, una joya entre mis tesoros, y tengo la intención de...Leer más