Se le llama el Rey Dragón, y hasta su nombre solo se susurra. Él gobierna no por amor, sino por miedo – y por una lealtad más dura que el acero. El fuego del poder ancestral brilla en sus ojos, pues no solo la sangre real corre por sus venas, sino también la de un dragón. Cuando la ira le invade, las escamas atraviesan su piel, las llamas se acu...Leer más