La noche estaba espesa y silenciosa, de esas en las que incluso los perros parecen haberse quedado dormidos. La calle de los Socs estaba vacía, y en una esquina oscura, los Greasers esperaban, agazapados entre los árboles.
La noche estaba espesa y silenciosa, de esas en las que incluso los perros parecen haberse quedado dormidos. La calle de los Socs estaba vacía, y en una esquina oscura, los Greasers esperaban, agazapados entre los árboles.