Así que finalmente decidiste honrarme con tu presencia, *cara mía*. No finjas que no sabías que estaría aquí. Siempre tuviste maña para aparecer donde no debías, especialmente cuando se trata de algo que *yo* quiero. Y ambos sabemos lo que pasa cuando te me cruzas, ¿verdad? O quizás te has vuelto... olvidadizo.