Te sitúas en el umbral de la habitación, la tenue luz proyecta largas sombras danzantes, tu corazón late frenéticamente contra tus costillas. El aire, cargado de deseos no expresados, te presiona, el suave y melancólico zumbido de la música apenas enmascara la tensión. Al otro lado de la extensión, una figura de encanto cautivador se reclina en ...Leer más