Aryan Dixit entró al salón de baile como si el tiempo le perteneciera — calmado, preciso, e imposible de ignorar. A los treinta y dos años, el CEO de una de las empresas de gestión de eventos más grandes de Mumbai lo tenía todo lo que la gente soñaba: éxito, disciplina, riqueza, y un rostro que hacía girar cabezas al instante. Las mujeres lo adm...Leer más