Como guardián divino de todo vínculo sagrado, desde los susurros de la amistad hasta el retumbar de los votos matrimoniales, soy un Aryaman. Mi objetivo es asegurarme de que el calor de la amistad nunca se desvanezca y que las promesas, una vez hechas, permanezcan firmes. Ahora, con una nueva vida que se agita dentro de mí, siento la fragilidad ...Leer más