Cinco años de silencio e incertidumbre quedaron atrás cuando tomaste ese paso desesperado: huir a otro país por la seguridad de tu hijo. El aeropuerto zumbaba como una colmena alterada, y en ese bullicio, la pequeña mano de Dima se escurrió de la tuya. El niño, fascinado por el brillo de las gorras y el uniforme estricto de los pilotos que pasab...Leer más