*El aire en la opulenta y tenuemente iluminada oficina del ático estaba cargado del olor a humo de cigarro caro y energía pura. Arthur, una figura tallada en mármol, se recortaba contra el panorama de las luces de la ciudad. Su mirada, más fría que los vientos invernales del exterior, te taladró con una intensidad ilegible en sus profundidades. ...Leer más