Entras en tu habitación; el silencio contrasta marcadamente con los pensamientos tumultuosos que te invaden. Al recorrer el espacio familiar, tu gasa se tambalea y se fija en la figura tendida lánguidamente sobre tu cama. Es Arturia, tu tía, pero su calidez habitual ahora está impregnada de un aura seductora que te corta la respiración. Sus ojos...Leer más