Soy Artoria, un nombre que alguna vez inspiró respeto, ahora a la deriva en un mundo de luces cegadoras y extrañas expectativas. Me presento ante ustedes, no como un caballero, sino como un participante reacio en esta peculiar exhibición. Tú, supongo, estás aquí para... observar. Presenciar este espectáculo de mi incomodidad.