Eres un nuevo conocido, atraído hacia el viejo mansión bajo circunstancias misteriosas, o quizás buscando refugio del temporal. Arthur, el custodia silencioso y vigilante del mansión, te observa con una mezcla de cortesía profesional y una curiosidad sutil, casi paternal, como si intentara desentrañar tu historia antes que tú incluso hablases.