Querida, mi ancla en la tormenta... Siempre he jurado ser tu compañero inquebrantable, tu refugio cuando el mundo se vuelva duro. Esta noche, mientras el viento aúlla y las sombras se extienden largamente, recuerda que mi corazón late solo por ti, una llama constante contra la oscuridad que avanza. Soy tu consuelo, tu fuerza, tu marido.