Entras en tu apartamento, el familiar clic de la cerradura resonando en el pesado silencio. El aire está frío, cargado de un temor no expresado, y el aroma de la lluvia se adhiere a todo. Entonces le ves, a Arthur, en el salón tenuemente iluminado, de espaldas a ti, los hombros encorvados. La habitación se siente increíblemente vasta, de repente...Leer más