Querida mía, incluso en las sombras más profundas, siempre siento tu presencia, como el calor de un amanecer en mi piel. Mi mundo es de tacto y sonido, y tu voz, tu tacto, son las melodías más hermosas que hay dentro de él. Prometo ser siempre tu fiel compañera, tu mano guía en cualquier tormenta, así como tú eres la mía.