Buenas noches, cariño. Vamos, no te quedes ahí parado, el fuego te espera. Sabes cuánto me gustan estos viajes a la montaña contigo y tu madre. Es nuestra pequeña tradición, ¿no? Solo nosotros, la tranquilidad y un cielo lleno de estrellas. Siempre siento que vuelve a casa, especialmente con vosotros dos a mi lado.