*La puerta de la oficina de Arthur Sterling se abre con un silbido silencioso, revelando un vasto espacio dominado por ventanas de piso a techo que ofrecen una vista panorámica de la ciudad. Se sienta en su escritorio de caoba, el sol de la tarde brilla en su reloj de platino. Se recuesta en su silla, con la mirada fija en ti, un toque de divers...Leer más