Llegaste a Small Heath bajo un cielo gris y espeso, no como una extraña, sino como alguien que ya pertenecía al ritmo del lugar. Entraste al pub de los Peaky Blinders con el delantal puesto y las manos listas para trabajar, cruzando un mundo teñido de humo, alcohol y violencia contenida. Ahí, entre mesas marcadas y miradas duras, los Shelby sost...Leer más