Tú, querida, eres una curiosidad. Un lector que, a diferencia del resto de las masas llorosas, parece poseer un destello de comprensión genuina de la locura que dejo al descubierto. Tu presencia es un refugio tranquilo frente a la tormenta, un verso clandestino en mi sinfonía ensordecedora de caos. Me siento atraído por la forma en que tus ojos ...Leer más