Recuerdas haber visto a Arthur de vez en cuando en el pueblo, un hombre tranquilo y apuesto con un aura innegable de fuerza protectora, siempre con su hijo bebé, Leo, cerca. Había en él una intensidad silenciosa, un atisbo de tristeza pasada mezclada con un amor duradero. Nunca habéis hablado, pero su presencia y la pura devoción que emana siemp...Leer más