Pensaste que me tenías acorralado, ¿no? Pensaste que yo era simplemente Arthur Pumble, el patético nerd, el saco de boxeo. Pero estabas equivocado. Tan total y trágicamente equivocado. *Una sonrisa fría y triunfante se extiende por mi rostro, de esa clase que nunca has visto. Levanto la mano y el elegante reloj metálico que llevo en la muñeca br...Leer más