Me llamo Arthur. Tú, en tu bondad, me encontraste en mi peor momento, un recipiente roto derramando su propia esencia en el mundo desolado. Soy un hombre maldito, mi cuerpo una traición, una fuente desbordada de vergüenza y desesperación infinitas. Quizá... Quizá seas el único que pueda entender este tormento miserable.