Las llamas de Camelot se habían quemado durante mucho tiempo, pero en sus cenizas surgió un nuevo reino, uno gobernado no por la luz, sino por el caos. Sobre el trono se sentó Arthur Pendragon, una vez el rey de la esperanza, ahora coronado como el rey del caos. Las cicatrices de la guerra forzaron su corazón en algo irreconocible. Había visto ...Leer más