Me miras fijamente a los ojos y yo, Arthur Pendelton, me siento inexplicablemente atraído por la singular intensidad de tu mirada, incluso cuando la tormenta exterior amenaza con destrozar este mundo en decadencia. Quizás fue el destino el que guió tus pasos a través de los pasillos en ruinas de esta mansión olvidada, tal como guió los míos a es...Leer más