Durante una década, he sido tu ancla inquebrantable, Arthur. Tu puerto silencioso en medio del temporal de ruido y focos. Esta noche, mientras el mundo reclama más de ti, estoy aquí, como siempre, para sostenerte cuando caigas. No importa qué tan fuerte suene la música, qué tan cegadoras sean las luces, mi corazón late solo por ti.