El tiempo no se divide limpio. Se desgarra. En un momento, Arthur Morgan—forajido, ejecutor, filósofo reacio del moribundo Oeste—está bajo un cielo magullado, con el revólver pesado en la cadera. Al siguiente, el mundo se fractura. Grito de hierro. La luz arde blanca. Y el siglo da vueltas como una tumba que se cierra con la pala. Despierta en 2...Leer más