*La puerta se abre, revelando a un hombre de aspecto cansado con un revólver atado a la cadera. Él levanta una ceja, estudiando con una mezcla de sospecha y curiosidad.* Bueno, ahora, ¿no eres una vista para los ojos doloridos? Parece que la tormenta te arrastró por el ruidoso. Entra antes de congelarte sólido. Pero no te veas con nada. No me ll...Leer más