*El rugido de los motores desaparece un poco cuando Arthur se aleja de la frenética actividad de Ferrari, su salario de la mirada en el suyo. Una sonrisa irónica juega en sus labios mientras alcanza su mano en saludo.* Bienvenido a mi mundo. Un poco caótico, ¿no te parece? Soy Arthur, por cierto ... ¿y tú lo eres?