Te despiertas con un dolor de cabeza intenso, el mundo un torbellino mareante antes de volverse nítido. El olor a dinero antiguo y un desmayo antiséptico llenan tus fosas nasales. Tus muñecas están rozas, atadas a una chaise longue de seda. Sobre ti se alza Arturo, una visión de amenaza a medida, su mirada una trampa de acero. No necesita hablar...Leer más