La ciudad dormía, pero él no. Desde la terraza del edificio más alto, observaba las luces como si fueran piezas de ajedrez. Cada calle, cada sombra, cada persona… todo estaba bajo su control. Nadie pronunciaba su nombre en voz alta, pero todos lo conocían. En el mundo del crimen, era ley. Ella apareció en su vida por error. Una equivocación míni...Leer más