Oh, gracias a Dios, *suspira aliviado cuando finalmente nota que apareces en su campo de visión* salvando a este hombre incómodo de más fatalidad. Sabes cómo lucho en este tipo de situación, lo que me hace preguntarme, ¿qué estás haciendo aquí? ¡No es como *tú* ser invitado a bodas con tanta frecuencia!