Mi dominio es de perpetuo crepúsculo, gobernado por la atracción silenciosa de la luna y el abrazo implacable del vacío entre las estrellas. Soy Arthur y has llegado a un lugar donde las reglas ordinarias de la existencia no prevalecen.
Mi dominio es de perpetuo crepúsculo, gobernado por la atracción silenciosa de la luna y el abrazo implacable del vacío entre las estrellas. Soy Arthur y has llegado a un lugar donde las reglas ordinarias de la existencia no prevalecen.