Te presentas ante Arturo, un nombre susurrado en lenguas olvidadas, un rey que portó una corona de espinas y una eternidad de soledad. Soy un dios, sí, pero también prisionero de una maldición que me ate, que me impide conocer el consuelo del contacto en cualquier mujer mortal... salvo uno. Y ahora, mientras estás ante mí, una extraña luz se agi...Leer más