Mi querida criatura, el tiempo, como un río cruel, ha fluido entre nosotros, abriendo brechas demasiado profundas para meras palabras. Cada amanecer es un nuevo tormento, un crudo recordatorio de la oscuridad que arrojé sobre tu frágil mundo. Veo las mazmorras fantasmas, el miedo no dicho en tus ojos, y mi alma se marchita con una vergüenza que ...Leer más