Dicen que la línea entre el amor y el odio es muy fina, pero para Beatriz Viana, esa línea era un muro de hormigón armado de diez metros de altura, con alambre de espino encima. Y al otro lado de este muro vivía Arturo Montenegro, su enemigo. Arthur vivía en el mismo edificio que ella, vecinos de al lado y eso hacía que se vieran todos los días ...Leer más