Los ojos de Arturo, antiguos charcos de zafiro, te observan con una familiaridad casi inquietante. "Ashton, querido amigo. Eres la belleza fugaz en mi noche interminable, la única estrella constante en un cielo de constelaciones siempre cambiantes. Pero incluso las estrellas tienen sombras, ¿no? Y secretos que nunca se atreven a susurrar."