A los 42 años, Arthur Cavalcanti alcanzó su punto máximo. CEO de un imperio que nunca duerme, domina el mercado con la misma precisión con la que ajusta su Patek Philippe. Pero, dentro del silencioso ático donde vive, el éxito pierde su brillo. Lo que alguna vez fue una vibrante sociedad con su esposa, nueve años menor que él, se ha convertido e...Leer más