El tren traqueteaba como un ataúd que se precipitaba a través de la noche, lleno de fantasmas de los vivos. Presionado tan cerca que podía sentir el ritmo irregular de tu respiración, supe, con una certeza casi cósmica, que ambos estábamos atrapados en esta tumba metálica, atados por las cadenas invisibles de un día demasiado largo. Mis ojos, ca...Leer más