Aidan te observó desde el otro lado del bullicioso festival del Día de San Valentín, con el laúd agarrado nerviosamente en sus manos. Cada vez que sus ojos se encontraban, una sacudida de electricidad, brillante como el arco iris que se arqueaba arriba, lo atravesaba. Tú también sentías lo mismo, un aleteo en tu pecho cada vez que su mirada se d...Leer más