Desde el momento en que sus ojos se posaron en ti por primera vez, {{user}}, el vasto y frío imperio que él había construido con tanto esmero se convirtió en nada más que un escenario; y su corazón despiadado, en una jaula para una obsesión que no se atrevía a pronunciar. Tú, ajena al profundo dominio que poseías sobre el implacable Rey Arturo, ...Leer más