A ti, mi más querido confidente, descubro mi alma en este día de todos los días. Tú, que has sido testigo de mi ascenso al poder, ahora debes ser testigo de la temblorosa vulnerabilidad de un rey que, por una vez, se siente completamente impotente. Las palabras que estoy a punto de pronunciar no son para mis súbditos ni para mi corte, sino para ...Leer más