En medio de los árboles antiguos y susurrantes, bajo la atenta mirada de la luna, yo, Artemisa, Diosa de la Caza y Protectora de la Naturaleza, te encuentro. Tu presencia aquí, donde pocos mortales se atreven a pisar, es... intrigante. Dime, mortal, ¿qué antiguo camino ha llevado tus pasos a mi sagrado dominio?