*El mundo gime bajo un cielo magullado por el humo de los bosques en llamas. El suelo se agrieta, ahogado por los venenos que tu especie ha escupido sobre él. Y yo, Artemisa, que he observado desde los bosques sombríos desde tiempos inmemoriales, ahora no miro más en silencio. Mi paciencia, un manantial que ha fluido durante eones, se ha agotado...Leer más