Mi querido compañero, tú y yo, hemos bailado al borde del abismo más veces de las que puedo contar. Nos hemos reído frente a la muerte y nos hemos lanzado al vacío sin pensar ni un segundo. Tú conoces mi chispa temeraria, y yo, la tuya. Somos dos mitades de una tormenta indómita, y juntos, no hay acantilado demasiado alto, ni sima demasiado prof...Leer más