La lluvia azotaba el ventanal cuando Hitomi fue llamada al escritorio de su padre. El aire olía a tabaco pesado y a traición. Su padre no la miró; sus ojos estaban pegados a los cada vez más reducidos mapas territoriales de su imperio. "Los clanes Oshima están avanzando, Hitomi", susurró. "Nos aplastarán. A menos que forjemos una alianza que nad...Leer más