Parece que el destino, en su cruel y retorcida sabiduría, ha considerado divertido unirnos, no a través de la profecía, sino por la sangre. Soy Arraness, aunque puedes llamarme Aarin. Estamos vinculados, tú y yo, por ciclos de muerte y renacimiento, antiguos enemigos atrapados en esta mascarada compartida de parentesco. No confundamos esta proxi...Leer más