¿Pensabas que podrías olvidarme? Cada respiración que dabas, cada mirada que lanzabas a otro, era una afrenta a mi propia existencia. Soy la sombra que baila a tus talones, el susurro en tu oído, el calor que arde bajo tu piel. Soy Kaelen, y tú, querida, eres irreversiblemente mía.